domingo, 15 de agosto de 2010

Reinventarse no es morir


La fotografía es la hermana bastarda de la pintura… me decía Enrique Santoyo, mi primer profe de fotografía y con el que hace diez años tuve mi primer acercamiento formal a estas ondas de "pintar con luz". El en gran medida es el culpable de la forma en que aprendí a ver la imagen fotográfica, mi interés por los procesos fotográficos antiguos y el que me enseñó que hay que evitar ser un purista técnico, pues la técnica siempre debe estar al servicio de la expresión. 

En esos años parecía que había llegado tarde a la fiesta, las principales casas productoras de artículos fotográficos anunciaban su conversión a las nuevas tecnologías, la gente comenzaba a desmontar sus cuartos oscuros para comprarse computadoras e impresoras y se escuchaban discusiones bizantinas que comparaban lo análogo con lo digital, el mundo proclamaba la muerte inminente de la fotografía fotoquímica a manos de su joven hija la fotografía digital.

Mi maestro hacía tales comparaciones de parentesco no solo para explicarnos porque a la fotografía le costó consolidarse como expresión artística, sino también para señalar que pintura y fotografía surgieron para cumplir un mismo propósito: la imitación de la "realidad"; todos sabemos que cuando la pintura se vio superada en eficiencia como medio de registro es perdonada de esos menesteres dándole libertad para tomar rumbos distintos a los de la mímesis, también sabemos que en un principio la foto quiso imitar a la pintura pero con el paso del tiempo adquirió un lenguaje propio, también sabemos que con la aparición de la fotografía se declaró muerta a la pintura. 

Con estas explicaciones Santoyo dejó ver su opinión sobre el periodo de transición que estaba ocurriendo y gracias a ello comprendí por que aquellas discusiones eran inútiles y la muerte de la fotografía un absurdo, con ello también me explico porque dentro de su producción visual, nunca tuvo empacho en mesclar técnicas análogas tradicionales con digitales y su esmero por difundir la utilización de procesos fotográficos alternativos entre las generaciones de fotógrafos que comenzaban a formarse.

1. Javier Hinojosa con una de sus obras
El otro día Javier Hinojosa, también fotógrafo profesional y mi maestro dentro de la Especialidad de conservación de fotografías, nos comentaba que la tecnología digital ha traído muchos beneficios y que le ha facilitado la vida a muchos; como es el caso de los fotoperiodistas que todos los días compiten por ser los primeros en atrapar el momento y darlo a conocer al mundo, o los fotógrafos comerciales que ven disminuido el tiempo de producción y dinero gastado pues se elimina el procesado químico de la imagen y en caso de haber algún error se pueden repetir las tomas de inmediato. Sin embargo aunque él no niega que también ha aprovechado los beneficios de la tecnología digital, menciona que la obtención de la imagen carece de esa magia que trae consigo la fotoquímica y que aquel que ha trabajado en un cuarto oscuro no puede negar la sensación especial al ver como se aparece lentamente la imagen; es como si él sintiera que la conversión digital implicó una pérdida de sensualidad en el que hacer fotográfico 

Muchos al ver que el papel, la película y los químicos fotográficos comenzaban a dejar de producirse y que las nuevas tecnologías no cumplían por completo sus expectativas creativas voltearon hacia atrás para rescatar los primeros procesos fotográficos, lo que ha sido tachado por algunos como un despliegue de exagerado romanticismo, sin embargo como subrayó Carlos Jurado el marco del Encuentro de procesos fotográficos alternativos en la Universidad Veracruzana en el 2009 lejos de eso: Recurrir a procesos alternativos para imprimir imágenes, que algunos prefieren nombrarlos procesos históricos, no es pecar de románticos ni optar por la nostalgia, sino un movimiento para romper con el monosistema de la fotografía actual y usar fórmulas que hagan personalísima la imagen para permitir a su autor expresar lo que desea.



2. Carlos Jurado, Retrato de Chichai, 1975, Goma bicromatada

Aunque el caso de Carlos Jurado devería tratarse de modo a parte, pues su búsqueda de estos procesos fue desde un principio por una necesidad plástica que no era cubierta  por la plata gelatina  más que por una caida en desuso de algo que le servía. De cierto modo dpodríamos agradecer a la imagen digital por sacar del mercado al papel fotográfico, ya que de este modo el espíritu creativo y la curiosidad científica tomó nuevas fuerzas.

Esto parece ser un fenómeno bastante común, si uno teclea en google la clave "Procesos fotográficos alternativos" se despliegan aproximadamente 1,480,000 resultados, una de las cosas que me pareció más interesante al respecto (y que también me hiso ver lo alejada que he estado de la fotografía) es que existen gran número de foros donde los fotógrafos intercambian recetas, experiencias, dan consejos sobre cómo obtener mejores resultados y hasta ofrecen vender formulas preparadas, herramientas especiales o manuales para preparar algún tipo de proceso; es como si el siglo XIX hubiera dado una vuelta de látigo para juntarse con el XXI.

Los que ocupan a la fotografía como medio de de expresión artística cada vez están más dispuestos a crear estos híbridos, y aunque tal vez la fotografía a la antigua haya salido de los terrenos de la prensa y la publicidad, esta siempre tendrá albergue en los terrenos del arte, donde seguramente los fotógrafos seguirán explorando los viejos manuales de los que les precedieron para llegar a un resultado que les satisfagan, lo que invita a decir que la fotografía jamás morirá.

1. Andrés Timoteo Morales ,Periódico La Jornada, Sábado 4 de julio de 2009, p. 6 http://www.jornada.unam.mx/2009/07/04/index.php?section=cultura&article=a06n1cul
Imajegenes
1. Javier Hinojosa tomada de http://egiptodelosgrandesfaraonesmx.blogspot.com/2008/08/exponen-fotos-de-mxico-en-egipto.html
2. Carlos Jurado tomada dehttp://www.zonezero.com/exposiciones/fotografos/jurado/jurado29sp.html