domingo, 12 de septiembre de 2010

Peripecias de la pareja perfecta


Los ambrotipos surgieron a mitad del siglo XIX, un tiempo relativamente corto después de que el daguerrotipo saliera a la luz.  Estas eran placas de vidrio sensibilizadas con una emulsión de sales de plata en colodión, que se exponían dentro de una cámara mientras la emulsión aun se encontraba húmeda la placa.
El ambrotipo además de posibilitar crear imágenes directas de cámara de una forma más rápida y económica que el daguerroptipo, también posibilito crear negativos más nítidos y definidos que los que se conseguían con los de papel salado. La invención de la impresión de albúmina, la cual tenía como capa receptora de la imagen una emulsión de albúmina de huevo, resultó la pareja perfecta para los negativos de colodión.
Aunque la imagen que podía obtenerse no tenía la fidelidad y amplia gama tonal de daguerrotipo, los resultados eran bastante satisfactorios, la calidad de imagen y la capacidad de registrar detalle era mucho mejor que la del papel salado. De este modo la fotografía se volvió accesible para un mayor número de personas, volviendo a las impresiones sobre albúmina utilizando negativos de colodión rápidamente populares.
Uno de los usos más comunes era el retrato, ya desde la invención del daguerrotipo este uso era común, pero con la aparición de esta pareja en escena se dio un boom del género como no se había visto antes. No solo era la reducción de los costos lo que le dio fuerza al proceso, también fue el hecho de que las impresiones de albúmina no presentaban la fragilidad característica de sus predecesores y podían ser transportadas sin peligro de que se dañaran o incluso enviarlas por correo. Surgieron así manifestaciones como el carte-de-visite que eran copias de una misma fotografía que la gente en algunas ocasiones repartía como suerte de tarjeta de presentación, o enviaba a sus familiares y conocidos.
Recientemente tuve la experiencia de hacer ambrotipo y albúmina, debo decir que no es una tarea sencilla, es difícil imaginar cómo los fotógrafos de la segunda mitad del XIX se las arreglaban para producir estas imágenes. Tal vez no tanto en el caso de los fotógrafos con un estudio fijo, pero si en aquellos que eran ambulantes o se dedicaban a sacar fotografías durante sus viajes; como era el caso de Désiré Charnay que capturó con su cámara una gran variedad de sitios a través de la república mexicana.
Debió ser muy complicado dedicarse a la fotografía lejos de la comodidad de un local fijo. Las placas de colodión deben prepararse prácticamente al momento en que van a ser usadas, y una vez expuestas se debe proceder al revelado con la mayor inmediatez posible, aun cuando se le ponga alguna sustancia en la superficie para poder prolongar el tiempo que se puede esperar para revelar la imagen. Sumado a eso está el peso de los materiales y herramientas: lo químicos, los recipientes en que se habrían de preparar las formulas tanto para emulsión como para el procesado, las placas de vidrio; además claro está y tal vez incluso alguna tienda de campaña o carpa donde montar el laboratorio, porque para sensibilizar y revelar la imagen se necesita un lugar oscuro.
Ya obtenido el negativo el fotógrafo estaba del otro lado, pues la impresión en positivo sobre albúmina o papel salado la podía hacer mucho después en algún lugar donde las condiciones de trabajo fueran mejores.
Otra cosa que necesitaba un fotógrafo era muchísima práctica, seguramente muchos de ellos cuando comenzaron de aprendices hicieron los mismos desastres que yo hice al intentar preparar colodiones y albúminas. Tal vez la capas de emulsión y el barnizado no les quedaron bien hasta después de hacer muchísimas placas, o la exposición se les pasó una y otra vez hasta que aprendieron a calcular el tiempo necesario en relación a la luz que tenían y a la sensibilidad aproximada de su emulsión.
Cuando uno mira una imagen antigua, resulta increíble que se haya obtenido un resultado tan perfecto en un proceso donde la mano del hombre aun estaba muy involucrada y su manufactura no estaba tan industrializada.
FUENTES CONSULTADAS
NEWHALL Beaumont, Historia de la fotografía, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2002
LAVÉDRINE Bertrand, Photographs of the past: process and preservation, The Getty conservation institute, Los Angeles California, 2009
http://www.mnsu.edu/emuseum/information/biography/abcde/charnay_desire.html