viernes, 24 de septiembre de 2010

Una cara amable siempre es grata

Antes pensaba que consultar un archivo fotográfico era un asunto difícil y engorroso que por regla general incluía toda una serie de requisitos burocráticos. Ya había tenido que visitar antes algunos acervos fotográficos, por ejemplo recuerdo que en los tiempos que hacía la tesis de Artes Visuales necesité consultar el archivo de la fototeca nacional en Pachuca, me costó trabajo conseguir la cita para consultar el archivo, supongo que tuve la mala suerte de que nunca hubiera alguien cerca del teléfono cuando yo llamaba. Cuando conseguí la cita, me recibió una señorita medio mal encarada que me dejó frente a una computadora, me dio una papeleta para anotar los registros de las imágenes que me sirvieran y me dejó haciéndome bolas con su base de datos. Años más tarde, cuando ingresé a la licenciatura en la ENCRyM me vi en la necesidad de visitar la fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, y en esa ocasión hasta tuve que redactar una carta de parte de la escuela especificando que y para que iba a realizar la consulta. 

Por mis experiencias anteriores me sorprendió mucho cuando hablé por teléfono al Centro de la imagen para preguntar por una cita para visitar el acervo y prácticamente me dijeron “claro, dime cuando quieres venir”. Hasta hace un par de meses desconocía que el centro de la imagen poseía un acervo fotográfico, su página no menciona nada al respecto y no tenía ni idea de imágenes resguardaban, así que cuando me preguntaron “¿Qué te interesa consultar?” me quedé en blanco, al final lo único que se me ocurrió fue pedir que me dieran una explicación general de su acervo. Es grato cuando una institución está tan abierta a compartir la información que posee, cuando pides una consulta solo tienes que hacer una cita, indicar lo que quieres consultar y dar tus datos, que en realidad solo son para tener un control de la frecuencia con la que el archivo es consultado. 

La chica encargada fue muy amable, me explicó la manera en que fue conformándose la colección y el tipo de imágenes que manejan, que es principalmente fotografía latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX en adelante. Así como los premios de adquisición de las bienales de fotografía, y obras que se les han ido quedando de las exposiciones que se han organizado en el centro de la imagen o eventos como fotoseptiembre. Algo interesante de este acervo es que además de las imágenes, se conserva el material que se generó durante las exposiciones, como catálogos y recortes de prensa. El archivo es visitado principalmente por investigadores, en algunos casos estudiantes y personas que buscan imágenes para una publicación 

El archivo aun se encuentra en proceso de organización y documentación, por cuestiones de infraestructura de la institución no se pueden dar el lujo de hacerlo todo de una sola vez, así que tienen que ir trabajando al paso. Cada que alguien les pide obra para una exposición o se monta una en sus propias galerías, se dedican a hacer un registro detallado de la misma y a digitalizarla. Con esto han ido formando una base de datos, aunque ellos no desean quedarse con un simple archivo que haga recuento de las fichas técnicas de cada fotografía, están tratando de enriquecerlo complementando con otra información que pueda ayudar a trazar líneas de investigación relacionando la imagen con el contexto de su autor y la forma en que ha sido utilizada, como por ejemplo publicaciones y exposiciones.

Aunque ya lleva más de 10 años de existir, se podría decir que el centro de la imagen es una fototeca que aun está en proceso de formación, aun está configurando sus estrategias de conservación y difusión de la colección que reguarda. Afortunadamente es evidente que tienen interés en mejorar cada día las condiciones de su archivo, capacitar a su personal y conseguir convenios con otras instituciones para que les ayuden a implementar programas de documentación y conservación.